miércoles, 1 de diciembre de 2010

texto de PILAR ROVIRA


La «otra» gestión del diseño

fuente www.foroalfa.org
La gestión del diseño representa las dos caras de una misma moneda, que se ocupa tanto de la gestión del diseño «tradicional», centrada en la empresa, como de la «otra» gestión del diseño, centrada en el diseñador, sea o no sea una empresa.... Y no es posible la una sin la otra.
1. Innovación y diseño.- Desde siempre la innovación ha estado vinculada a la tecnología, pero la innovación puede ser tecnológica (bienes tangibles, invenciones) y también puede ser no tecnológica (servicios intangibles, diseño). Efectivamente, innovar es inventar, «crear lo que no existe»1; pero también es experimentar, versionar, cambiar..., porque «la innovación convierte a la empresa en una fábrica de ideas y sueños que compite en imaginación, inspiración, ingenio e iniciativa".
La innovación no tecnológica está especialmente vinculada con el diseño, porque «el diseño es una manifestación de la actividad innovadora, pero no innova en el campo de la ciencia porque no aporta nuevos conocimientos; el diseño innova en el campo de la actividad cotidiana».
El diseño es un servicio innovador, una garantía socioeconómica de futuro que ayuda a ser más competitivos en el mercado. Siempre ha sido así, pero parece que con eso de la crisis –y también porque ahora lo dice el gurú norteamericano de la calidad Tom Peters–, por fin nuestros representantes políticos comienzan a despertar y a darse cuenta de la importancia del diseño, concretamente, de la importancia de la gestión del diseño como un factor de peso empresarial: un factor de innovación no tecnológica, el factor más económico de innovación al alcance de todas las empresas.
2. La gestión del diseño .- Pero, ¿qué es esto de la «gestión del diseño»? De un lado tenemos la «gestión», que el Diccionario de la Real Academia Española define como «acción y efecto de hacer diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera», al tiempo que relaciona esta palabra con verbos de acción como hacer, administrar, dirigir, ordenar, organizar, distribuir... El Instituto de la Pequeña y Mediana Industria de la Generalitat Valenciana da un paso más y sentencia: «Gestionar es decidir».
De otro lado tenemos el «diseño», una palabra polisémica que representa múltiples realidades y que no voy a definir es este artículo. Para el tema que nos ocupa solamente voy a decir que el diseño no es un valor añadido más, es EL VALOR ESENCIAL (en mayúsculas y negrita) que necesitan las personas, las organizaciones y los productos que ofrecen, para competir en el mercado.
Combinando ambas palabras, aparece la gestión del diseño, cuya función principal es la de «formalizar un proceso a menudo considerado, por su creatividad, como algo informal y poco estructurado, facilitando la interacción y la integración con las otras áreas de la empresa».
Se trata de un concepto relativamente nuevo en España, que nace en el ámbito de la gestión de calidad en los años sesenta en el Reino Unido, y que se introduce con fuerza en nuestro país a partir de los años noventa.
3. La «otra» gestión del diseño.- La «otra» gestión del diseño es la que, día a día, utilizan todas y cada una de las personas profesionales del diseño (a sueldo o free-lance) para enfrentarse al mundo (clientes, proveedores, colegas, colaboradores, jefes, subordinados, etc.).
Concretemos un poco más. Cuando hablamos de la «otra» gestión del diseño, hablamos de: La gestión del talento, del tiempo, del dinero, de contactos, de documentos, del proyecto y del descanso.
La gestión del talento sirve para conocernos mejor, lo que somos y lo que podemos llegar a ser, porque «información es poder», porque conocer nuestro perfil personal y profesional, es decir, nuestro potencial, todo lo que podemos ofrecer, sirve para planificar nuestro trabajo y nuestro futuro.
La gestión del tiempo sirve para saber en todo momento que he hecho y que he entregado, qué falta por hacer y entregar, en fin, para aprovechar mejor nuestro tiempo, porque el tiempo es limitado.
La gestión del dinero sirve para conocer nuestros recursos económicos, examinar nuestras necesidades (básicas, imprescindibles, prescindibles, caprichos, etc.), percibir ingresos, controlar nuestros gastos, etc., porque es importante llegar a final de mes y poder vivir de nuestro trabajo.
La gestión de contactos, popularmente conocida como networking, sirve para fomentar las conexiones entre las personas, porque el mundo esta lleno de personas y, si bien «la información es poder», es muy importante recordar que «la información ha de circular».
La gestión de documentos sirve para conocer qué papeles (oficiales, institucionales, profesionales, personales) son importantes y qué debemos hacer con ellos, porque la burocracia, como el acero, forma parte de nuestra vida, no la podemos evitar y no nos podemos escapar, por lo que se hace muy necesario tener algún sistema (en papel o digital) de recolección, archivo y recuperación de estos documentos.
La gestión del proyecto, íntimamente vinculada con la gestión del diseño «tradicional», sirve para dar una coherencia integral a la tarea, porque, además de crear (diseñar), el diseñador también debe desarrollar su creación (proyecto de diseño) en el mundo real hasta su completa realización. Diseñar no es un trabajo aislado, sino un trabajo de equipo. Los diseñadores son, por definición, gestores, intermediarios, prescriptores...
La gestión del descanso, sirve para desconectar, recuperar las fuerzas y volver a empezar con energía renovada, porque mens sana in corpore sano. Esto de acuerdo con la mundialmente conocida «Teoría de los tres ochos» (que divide las 24 horas del día en 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de descanso).
Esta «otra» gestión del diseño, comparte con la gestión del diseño «tradicional» su ámbito de actuación. Tiene mucho que ver con el análisis y la síntesis, con identificar problemas (buscarlos y encontrarlos, adelantarse) y proponer soluciones (encontrar las que ya existen, crear nuevas); también con la información, la investigación, la comunicación, la planificación, la organización, la negociación, la movilidad, la responsabilidad y el liderazgo.
4. Ya acabo... Así pues, ¿de qué hablamos cuando hablamos de la gestión del diseño: de la gestión de los servicios de diseño en la empresa o de la gestión de las empresas de servicios de diseño?
De la misma manera que no se puede correr sin antes aprender a caminar, no es posible que un diseñador desarrolle la gestión del diseño «tradicional» en una empresa, si antes no aprende a ser el gestor de sí mismo, desarrollando todos y cada uno de los apartados que componen la «otra» gestión del diseño.

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